La escucha activa: Cuando escuchar es mucho más que oír


   La escucha activa es la estrategia de comunicación que aplicamos cuando queremos mostrar a otra persona que le estamos prestando atención, que estamos atendiendo y que estamos comprendiendo lo que nos quiere transmitir. 

   Dicho de esta forma, parece muy sencillo. Solo tenemos que mantener todos nuestros sentidos alerta y permanecer presentes en el momento de la conversación. Pero el ser humano siempre se ve invadido por su ego, y a la hora de la verdad, estar parados escuchando sin decir nada, es más complicado de lo que parece.
   
   Los errores más frecuentes que solemos cometer siempre suelen: 

- Distracción o desconexión de nuestro interlocutor
- Dirigir la conversación hacia nuestro propio interés
- Reprochar o sermonear a la otra persona
- Interrumpir o no dejar hablar                                                                              
- Prejuzgar
- Adelantarnos a lo que nos dicen
- Faltar al respeto, ironizar o ridiculizar el tema
- Dar lecciones o sermones apoteósicos
etc.

   Así que ya sabeis, si quereis que os escuchen y sentiros escuchados, poned atención a todas esas "excusas mentales" que nos ponemos para ser protagonistas, sin tener en cuenta al otro. 
   Os dejo un fragmento de Richard O'donnell que nos explica de maravilla qué es escuchar activamente. Espero que os guste.



¡ESCUCHA!
Cuando te pido que me escuches
y tú empiezas a aconsejarme,
no estás haciendo lo que te he pedido.

Cuando te pido que me escuches
y tú empiezas a decirme por qué yo no debería sentirme así,
no estás respetando mis sentimientos.

Cuando te pido que me escuches
y tú piensas que debes hacer algo para resolver mi problema,
estás decepcionando mis esperanzas.

¡Escúchame!
Todo lo que te pido es que me escuches,
no quiero que me hables ni que te tomes molestias por mí.
Escúchame, sólo eso.

Es fácil aconsejar.
Pero yo no soy un incapaz.
Tal vez me encuentre desanimado y con problemas,
pero no soy un incapaz.

Cuando tú haces por mi lo que yo mismo puedo
y tengo necesidad de hacer,
no estás haciendo otra cosa
que atizar mis miedos y mi inseguridad.

Pero cuando aceptas,
simplemente,
que lo que siento me pertenece a mí,
por muy irracional que sea,
entonces no tengo por qué tratar de hacerte comprender más
y tengo que empezar a descubrir lo que hay dentro de mí.

¡ESCUCHA!

R. O’ Donnell

Cuando la vida pende de un hilo: SUICIDIO




Suicidio, tema tabú por excelencia, se cobra la vida de alrededor de 4.000 personas cada año. Siendo la primera causa de muerte no natural, muy por delante de los accidentes de tráfico, sigue siendo un problema que no recibe la suficiente atención por parte de instituciones ni gobiernos, convirtiéndose en una lacra social de la que es muy difícil hablar.

La OMS lo describe como uno de los más graves problemas de salud pública, requiriendo atención inmediata. Y en este mismo sentido, la OCU ha afirmado recientemente que para reducir el impacto de los problemas en salud mental, es necesario que se facilite el acceso a tratamiento de psicoterapia en el Sistema Nacional de Salud, con el fin de que no se recurra únicamente a la toma de medicación, por considerarse una un recurso más fácil y rápido.

La OMS insiste en que el suicidio se puede prevenir. En este aspecto, entre el 70% y el 80% de los suicidios que llegan a consumarse, han anunciado previamente su intención. Hay propuestas en el Congreso, con el fin de crear una ley de prevención del suicidio, pero mientras tanto, solo algunas organizaciones como el “Teléfono de la Esperanza”, contribuyen a mejorar la salud emocional de la población en riesgo de suicidio.



Con vistas a mejorar esta situación de oscurantismo que rodea siempre a esta plaga, “Suicidio”, una docuficción interpretada por Toni Pons, narra la historia de Javier, que no es muy distinta a la realidad de muchas otras personas en esta época. Un hombre de negocios que pierde su empresa y raíz de esto es incapaz de hacer frente a los gastos de la vida cotidiana. Además, una pérdida irreparable, la de su hijo diez años atrás, le envuelve en una situación difícil de manejar.

Desde que esta creación se presentó en sociedad, ha sido galardonada con diversos premios tanto nacionales como internacionales, ya que ha sido subtitulada para emitirse por todo el mundo. Entre ellos, algunos de los más prestigiosos son Mejor Largometraje Experimental en el Festival Internacional de Cine Del Cono Sur- Ficcsur (Valparaíso, Chile) y en el Five Continents International Film Festival (como Mejor Largometraje, Mejor Actor Principal, Mejor Dirección Artística, Mejor Fotografía y Mejor Diseño de Producción).

Tras su subtitulación, SUICIDIO fue galardonada como Mejor Largometraje en el MoviescreenPro Film Festival; también ha sido galardonado con un tercer Premio en el United Latino Film Festival (Estados Unidos) y otro tercer Premio en el 12 Months Film Festival (Rumanía). 

También ha quedado como semifinalista en la categoría de Mejor Documental del Eurasia International Film Festival de Moscú, del Caribbean Film Festival de Bahamas y del Lakecity Film Festival (Nigeria). A fecha de hoy, está seleccionado para competir también en el Golden Bridge International Film Festival (Moscú), el Frame by Sound (República Dominicana), el Social World Film Festival (Italia), el Open Window International Film Challenge (La India), el Colotape Film Festival (Australia), Los Angeles CineFest y el RushDoc Film Festival (Los Angeles).


De una forma distinta, podemos ver que es un problema que nos puede afectar a todos y todas, por lo que debemos poner especial cuidado en ello. Os dejamos el enlace a su visualización para todos aquellos que queráis disfrutarlo en primera persona.


Autoestima para todos

   Lo primero que debemos hacer para poder mejorar nuestra autoestima es conocer como somos en nuestra totalidad, es decir, cuales son nuestros aspectos positivos, fortalezas y cualidades, y qué partes nos gustaría mejorar o qué limitaciones tenemos. Una vez que sepamos detalladamente todas las características que nos componen, nos podemos plantear cuáles son los aspectos que debemos mejorar o aquellos que queremos reforzar.



Para mejorar la autoestima, también debemos ser realistas, y tener un plan que pueda ser viable, con aspectos que sí sean modificables. No se me ocurriría tratar de mejorar mi autoestima comenzando por exigirme ser más alto, por ejemplo, o más joven, ya que son variables que no son modificables. Tenemos que centrarnos en aquellas que sí podemos cambiar y tratar de sacar el lado positivo a aquellas que no se pueden variar.


     Algunas claves para mejorar la autoestima podrían ser:

  1. Aprender a decir NO
  2. Las comparaciones son odiosas, no caigas en esa trampa
  3. Cura las heridas del pasado y perdónate.
  4. No idealizar a los demás, evaluando tanto las cualidades como defectos.
  5. Intentar cambiar lo que no nos guste
  6.  No buscar obsesivamente la aprobación de todo el mundo
  7. Tomar las riendas de nuestra vida y afrontar los problemas según vienen
  8. Tratar de aprender de los errores.
  9. No ser demasiado exigente con uno mismo y concederse permisos
  10. Aceptar nuestro cuerpo
  11. Disfrutar de cada momento como si fuera el último
  12. Tratar de ser independiente todo lo que se pueda
  13. Pasa tiempo a solas tratando de conocerte
  14. Rodéate de gente que te haga sentirte bien




Y recuerda:

"Ser bello significa ser tú mismo. No necesitas ser aceptado por otros. Necesitas aceptarte a ti mismo" Thich Nhat Hanh



Aquí os dejo un ejercicio de meditación guiada para la autoestima

El Duelo y sus tareas

Ante una sociedad en la que la pérdida, por desgracia, se hace cada día más común, bien sea debido a un accidente, bien por un asesinato, por violencia o porque ya llegó la hora, me viene a la mente cómo el ser humano es capaz de reponerse a todo este sufrimiento.

William Worden, profesor de psicología de Harvard Medical School, desarrolló un modelo llamado “Las cuatro tareas del duelo”, con las que pretende explicarnos las posibles fases por las que debemos pasar para poder afrontar correctamente estos sucesos, y serían las siguientes:

Aceptar la realidad de la pérdida: Propone dos tipos de aceptación: la racional o intelectual y la emocional. Según Worden, no es lo mismo asumir racionalmente que alguien fallezca a asumir esa pérdida de manera emocional. Si la persona se aferra al sentimiento de pérdida y desesperanza, la tarea será mucho más complicada de resolver. 

Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida: En un proceso de duelo, nos pueden surgir muchas y muy diferentes emociones, como por ejemplo ira, enfado, dolor, tristeza. En esta fase se debe trabajar la aceptación de todas estas emociones como propias y tratar que no se encapsulen, llevando a un duelo complicado.


Adaptarse a un medio en el que la persona no está: Esta tarea es una de las más duras, puesto que, la persona que queda, debe adaptarse a su vida real. Deberá asumir roles que no le correspondía, aceptar tareas que antes no eran suyas y desarrollar nuevas habilidades para afrontarlas. Además, debe crear la tarea interna de ubicarse a sí mismo sin la otra persona, encontrando un nuevo sentido a la vida.

Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo. Por último, pero no menos importante, hay que recolocar emocionalmente a la persona que ha fallecido. Esta tarea implica poder recordar a esa persona, sin que esa tristeza nos arrastre de nuevo al dolor.



     “Debemos encontrar maneras de recordar a los seres queridos que han fallecido llevándolos con nosotros, pero sin que ello nos impida seguir viviendo (Worden, 2004).”

No dejéis de luchar, porque la vida merece ser vivida. Y como dice Isabel Allende, “La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo.”


Un Abrazo  Dulce

Gimnasio Emocional: ¡A ponernos en forma!

    "A menudo me he preguntado por qué los seres humanos solemos encerrarnos en una soledad hermética que tanto dificulta el contacto con los demás. Es una soledad compacta, trenzada con mimbres diversos que se entrelazan hasta formar una coraza resistente que nos aísla del mundo exterior. Los mimbres engordan con el paso de los años pero desde muy pronto ya están allí, supuestamente para protegernos de los demás. desde que nacemos nos convencen de que somos muy diferentes de quienes nos rodean, como desde la infancia nos enseñan a desconfiar de nuestros sentimientos porque son supuestamente irracionales y, por tanto, potencialmente peligrosos, empieza la represión del sentir y la imposición del ego individual que nos otorga determinada imagen - una protección -  frente a los demás. Desde allí aprendemos a relacionarnos con el mundo con una mezcla de pudor - no mostramos nuestros verdaderos sentimientos por si molestan a los demás - y de desconfianza - cuanto menos mostremos de nosotros mismos menos vulnerables seremos -. Si la imagen tras la cual nos escondemos se parece poco a nuestro verdadero ser, la distancia que sentiremos de cara a los demás será muy grande. Entre ellos y nosotros mediará un abismo, aun cuando estemos a pocos metros de distancia. "
 
    En estas palabras, Elsa Punset refleja bastante bien lo que nos pasa a la hora de manejar nuestras emociones, nuestros sentimientos. La cultura, nuestra familia, las influencias que recibimos... nos enseña a que lo que pasa por dentro, "se queda dentro" y las cosas "feas" se lavan en casa... 
 
    Darwin consideraba que las emociones eran innatas, que la única diferencia era cuantitativa. Diferenciaba seis claramente: Alegría, Asco, Ira, Sorpresa, Tristeza y Miedo. Si todos tenemos las mismas emociones, ¿Por qué escondernos? ¿Por qué guardarlas como el bien más preciado? ¿No será mejor aprender a manejarlas y cuidarlas al igual que cuidamos otras partes de nuestro ser?
 
 
 
    Según Raimon Gaja, esto sucede porque no todas nuestras emociones son racionales, es decir, que no siempre reaccionamos de manera adecuada, o con la emoción adecuada, por lo que interpretamos que es mejor no mostrar una emoción, que mostrar una que no corresponde. Por ejemplo, cuando nos sucede algo terriblemente malo (muerte de un familiar, enfermedad...) desarrollamos emociones racionales (dolor, rabia...). Cuando nos sucede algo que, aun pudiendo ser objetivamente negativo, nuestra reacción es inapropiada, desarrollamos emociones irracionales.
 
    Si tan complejo es este tema ¿Porqué no entrenarnos para mejorar? Pues bien, esa es la idea que nos traen desde este gran proyecto que os voy a mostrar, que necesita nuestro apoyo y que puede ser el "pequeño paso" que nos lleve a reflexionar sobre como cuidarnos por dentro.
 
   Ellos lo definen como: "un lugar donde podrás aprender a regular tus emociones, a beneficiarte de ellas, a comprender su utilidad y su significado en tu día a día, y en definitiva, a disfrutarlas". Pero para que os hagáis una idea, nada mejor que verlo... Sobran las palabras.
 
 
 
 
 
 

 
    Espero que todos podamos quedarnos con la idea que nos tratan de transmitir... ¿Y porqué no? ¿Por qué no entrenar nuestra mente al igual que nuestro cuerpo? "Realmente se puede tener mayor calidad de vida, hacernos dueños de nuestras emociones, disfrutar, sonreír...."
 
   Así que ya sabéis, solos o con la ayuda de los grandes profesionales que tenemos, ¡¡¡cuidad vuestras emociones!!!
 
    Un abrazo enorme y todo mi apoyo a los grandes luchadores de nuestro tiempo, que nos demuestran que con ganas, todo se puede conseguir.
 
P.D.: Una gota puede multiplicarse, dejad vuestra gotita, para poder crear un océano de soluciones...
 
 
 
 
 

y sin avisar ADOLESCENTES...


   En los primeros años de nuestra vida, casi hasta el momento de entrada en la escuela, la familia constituye para un niño el grupo más importante y casi exclusivo del que tomar una referencia. Cuando empezamos el colegio, el niño comienza a tratar a nuevos compañeros, nuevos adultos y nuevos referentes que se añaden a la familia como segundo grupo social de referencia.

   Cuando nos  vamos acercando hacia la adolescencia, el deseo de adquisición de autonomía personal así como la separación de la referencia familiar, nos hace pensar que este periodo de estrés y cambios nos lleva inevitablemente a conflictos entre generaciones.

Así lo decía el señor Freud y su hija, Anna, que describieron como inevitables las fricciones entre padres e hijos, ya que existe una lucha dentro del adolescente, que tira a liberarse de la dependencia de sus padres.

   Pero no todos pensaban lo mismo. Así pues, Margaret Mead, una antropóloga que decidió estudiar la adolescencia en culturas que no eran occidentales, concluyó que cuando una cultura da la oportunidad al adolescente de pasar la etapa a través de una transición gradual y serena de la niñez a la edad adulta, la rebeldía del adolescente no es común.

   Paralelamente a la emancipación con respecto a la familia, los adolescentes establecen lazos más fuertes con otros miembros de la sociedad, más parecidos en edad y en pensamiento que su familia. Desarrollan una capacidad y disposición para entregarse a un ideal, a un valor, al altruismo…

   Y ahora, tras leer sobre este tema y ver como grandes expertos de la psicología clásica así como de la antropología nos dicen que los adolescentes son altruistas, que necesitan separar su mente del núcleo familiar y “todo irá bien”… ¿Qué es lo que se hace mal en la época actual?

   ¿Por qué los adolescentes de hoy en día (o la gran mayoría, siempre desde mi punto de vista, claro está) a perdido esos valores? ¿Es mi percepción la que falla o cada día los adolescentes están más perdidos que nunca? ¿Qué es lo correcto, mantenerles bajo el manto de la familia, o darles ese espacio de transición, en el que es muy fácil perderse por el camino?

  
Está claro que, al igual que cada adulto, cada adolescente tiene una visión muy particular de lo que es la vida, de lo que puede esperar, de sus límites, sus capacidades, sus deberes… Pero no puedo dejar de sentir un escalofrío cada vez que oigo un caso de abuso escolar, en el que unos compañeros maltratan, degradan, insultan e incluso agreden a otro de sus iguales…

   El señor Vygotski (uno de los grandes precursores de las teorías del desarrollo), creía firmemente que su trabajo se realizaba en una sociedad que otorgaba gran valor a la eliminación del analfabetismo y el desarrollo de programas educativos que maximizarían el desarrollo del potencial de todos los niños…

   ¿Dónde quedó esa sociedad?… Quizá deberíamos empezar por nosotros mismos, y ver qué es lo que estamos haciendo mal, qué no estamos haciendo o que deberíamos hacer para que esta imagen actual de generaciones ni – ni, de adolescentes agresivos, de niños maltratadores y de fracasos inminentes empiece a desaparecer…

   Pero, que duro nos resulta hacernos responsables de nuestros errores… ¿Verdad? Siempre podemos confiar, como decía el periodista Earl Wilson en que "La nieve y la adolescencia son los únicos problemas que desaparecen si los ignoras el tiempo suficiente"....




 
 
 
 
 
 

Ѱ (PSI) y sus locuras de amor...




    Hoy me dirijo a vosotros para presentaros una curiosa explicación sobre el significado del símbolo de psicología y la palabra psique en general.

    Como siempre se ha dicho Ψ en verdad es una letra del alfabeto griego que se llama Psi y que está en forma asociada con la palabra psique porque se escribe con la misma letra; la palabra Psique (alma en griego) se escribe ψυχή, y originariamente significaba “mariposa”. Tras pasar por muchas interpretaciones como “soplo”, “aliento”, “ánimo”, se asentó en el significado actual de “alma” como principio de vida.

En aquella época los griegos pensaban que cuando una persona fallecía, el alma abandonaba el cuerpo volando en forma de mariposa, y, como se puede observar, el símbolo psi se asemeja bastante al cuerpo de una mariposa con las alas desplegadas.

    El mito de Eros (también conocido en su equivalente romano como Cupido) y Psique nos cuenta como la unión entre lo físico y lo psíquico nos hace alcanzar la perfección para que nuestra “alma” pueda volar libre. Una bellísima historia de amor entre un Dios y una simple mortal que refleja simbólicamente como las personas nos transformamos y vamos perfeccionando nuestro ser hasta llegar a ser almas libres y completas, transformación que conseguimos a través de la terapia y el trabajo psicológico, aunque también a través del rescate del amor…

    Espero que os guste la historia de nuestra profesión. Aquí os dejo unas bonitas palabras del mito, que nos dan que pensar y el enlace a varias versiones del mismo. Un placer estar con vosotros de nuevo.

   “Muera yo antes de renunciar a esta dulce compañía, porque quienquiera que seas, te amo apasionadamente, por lo que no te cambiaría ni por el propio Cupido”

Y la pregunta es: ¿Morirías por amor?




Despertando la conciencia...

“Tu y yo, y la mayoría de nosotros hemos sido educados en esta estúpida ideología: Siempre nos falta algo para estar completos, y solo completos se puede gozar de lo que se tiene. Por lo tanto, nos enseñaron que la felicidad deberá esperar a completar lo que falta. Y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida.

Siempre necesitamos más para ser felices. Queremos algo, y cuando lo alcanzamos, entonces no es suficiente. Entonces queremos más para ser felices, y creemos que necesitamos más para ser felices, y luego más, y más. Pero que pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe, que nuestras 99 monedas son el cien por ciento del tesoro, que no nos falta nada, que nadie se quedó con lo nuestro, que nada tiene de más redondo cien, que noventa y nueve, que todo es solo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros, para que jalemos del carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados.

Cuántas cosas cambiarían si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están... “

Esta es la reflexión que el señor Jorge Bucay nos muestra en su cuento “El círculo del 99” y que sabia….

¿Porqué siempre nos falta algo? El otro día, una amiga psicoanalista me pregunto ¿Dónde estás ahora? ¿En qué momento de tu realidad te encuentras?  Y no se me ocurrió otra cosa que decirle que me encontraba en mi ideal de felicidad de hace un par de años. “Si lo que vivo ahora, lo hubiera vivido hace dos años, hubiera sido feliz”. ¿Y porqué ahora no eres feliz? – me preguntó. Porque me falta algo, no se el qué….

Y esa respuesta me ha llevado a ver un poquito más allá lo que está pasando actualmente en nuestra sociedad, lo que nos viene empujando desde hace millones de años, la avaricia, el ansia por ser el mejor, tener lo mejor y, sobre todo, tener más que el otro.

Cuando nuestras expectativas siempre están por encima de nuestras posibilidades, nunca seremos felices. ¿Por qué nos empeñamos en buscar algo que puede que nunca llegue?
Y cuando nos damos cuenta de que buscamos y anhelamos un “no se qué”, cuando nuestras tripas se revuelven buscando algo más allá, que nos de el sentido que hemos perdido de este mundo, es en ese momento en el que comienza lo que algunos llamarían “el despertar”.

El despertar sería esa llegada a la plenitud de conciencia, donde nos damos cuenta que el mundo que nos rodea no deja de ser una mera interpretación, la cual nosotros podemos cambiar si nos fuera necesario. Que debemos de apartarnos del miedo a lo diferente o a lo desconocido y dejar que fluyan nuevos retos, nuevas energías, sin pensar que nos falta algo, sino que somos ese “algo” que completa lo que falta, y sin tener miedo a enfrentarnos al vacío.

Según los expertos en meditación, reiki y demás teorías y métodos, el despertar nos llegaría a través de una auténtica revolución interna y externa. Desde síntomas físicos y psíquicos hasta desequilibrios en el sueño, falta de energía, sentimientos de profunda desesperanza, pérdida del entusiasmo y un anhelo terrible por volver a casa, nos marcan el camino para alcanzar lo soñado, ser libres de las ataduras del universo.

Pero, ¿Realmente seremos libres alguna vez? Por lo menos tendremos que intentar alcanzar o, aunque sea, rozar esa libertad que nos da nuestra propia conciencia y nuestra fe en nosotros mismos, sin pretender tener más de lo que tenemos y disfrutando de cada suspiro de aire que nos roza la piel….

Aquí os dejo el cuento de Bucay  y un vídeo muy inspirador sobre lo que deberíamos perseguir en esta vida... espero que os guste.

Leyendo de más...

Un hombre quería colgar un cuadro en la pared de su casa, pero se dio cuenta de que le hacía falta un martillo y él no tenía ninguno. Entonces decidió pedírselo prestado a su vecino, cuya casa estaba a medio kilómetro de la suya.

Mientras iba de camino a casa de su vecino, nuestro hombre empezó a darle vueltas y vueltas a la cabeza, preguntándose si su vecino le prestaría la herramienta. “¿Será tan amable de dejarme su martillo? ¿Me hará ese favor?”

Pero empezó también a creer que, al ir a su casa, podría molestar a su vecino: “Seguro que mi vecino está durmiendo la siesta y le despierto al llamar”- se iba diciendo-“eso le molestará probablemente”…”así que saldrá de mala gana a abrirme la puerta”…”me gritará:¡qué diablos quieres a estas horas!”, “bueno –se dijo el hombre- entonces yo le pediré: ¿puedes prestarme tu martillo para colgar un cuadro?”…”y mi vecino- continuaba pensando el hombre- me responderá con un ¡no! rotundo, como venganza por haberlo despertado de la siesta”…”me gritará: ¡¿para esa tontería vienes a molestarme?!”.

Entre tanto pensamiento, nuestro hombre había llegado ya caminando hasta la puerta de su vecino. Llamó al timbre. Su vecino le abre y nuestro hombre, sin dejarle mediar palabra, le grita: “sabes que te digo? ¡que os vayáis al infierno tú y tu maldito martillo!”

“Leemos” la mente de una persona y le atribuimos sin mucho fundamento una determinada forma de pensar, negativa claro. O cuando adivinamos, predecimos que algo no va a salir bien, de nuevo sin fundamento. Claro que aquí puede producirse la profecía autocumplida. Si estamos convencidos de que algo saldrá mal, fracasaremos de verdad. Pero el origen del fracaso estuvo en esa “adivinación” absurda.

Pero no nos damos cuenta de riesgo al que nos exponemos nosotros mismos al pensar así. Cuando partimos de una idea que no tiene ninguna base de realidad, todas nuestras relaciones personales estarán marcadas por esa idea. Si yo creo que esa persona me está mirando así porque cree que lo que digo es una estupidez, cuando me ponga a hablar con ella, solo podré tener una actitud defensiva ante su supuesto “ataque”.

¡Hay que ver lo que nos gusta complicarnos la vida! Con lo fácil que es preguntar si dudamos algo… Pero no, el ser humano es retorcido y narcisista. Prefiere creer que todo lo que piensa es real a darle la razón al otro o pensar que uno puede estar equivocado.

¿Y qué hacer cuando nos damos cuenta de nuestro error? Pues tratar de emular en nuestra mente otras posibles respuestas ante la situación. Pensar que a lo mejor podemos estar equivocados y que puede que toda nuestra sabiduría no sea suficiente para poder extraer los pensamientos de la otra persona.

Dejemos de leer mentes, que le estamos quitando el puesto a las “pitonisas” y dediquémonos a hablar con los demás, sin juzgar ni “adivinar” las intenciones ajenas y seguro que nos evitaremos más de un problema.

La terapia olvidada...


El otro día un hombre me preguntó “¿Pero todos los psicólogos no hacéis lo mismo? ¿No son todas las terapias iguales? Tu vas, pagas y luego te hacen preguntas, hasta que te encuentras bien, bueno, excepto los que son esos de Freud, que te tumban en un sofá y hablas tu solo, y encima tardas años…”  Y la verdad, no me sorprendió su pregunta, puesto que es la realidad que nos rodea.

Tenemos la idea preconcebida de que las terapias que existen, las que nos muestran en la televisión, esas en las que aparece el paciente tumbado en un gran diván de color negro mientras su analista escucha sus deliberaciones asomando ligeramente su cabeza por detrás.

Y puesto que esto no tiene nada que ver con la realidad clínica, la que vemos todos los días, y mucho menos a la que podemos acceder desde cualquier centro de salud pública… me he puesto melancólica y me apetecía recordar que no solo hay una visión de las cosas y que todas pueden ser igual de válidas si están bien desarrolladas.

Y ahí entra en mi recuerdo mi querido Jacob Levi Moreno, nacido en Bucarest en  1889, el cual acuña el término “psicoterapia de grupo”, convirtiéndose en uno de los pioneros del desarrollo de la misma.

Creador del psicodrama, una forma de psicoterapia consistente en la representación (dramatización) por parte del paciente de acontecimientos pasados o futuros, reales o imaginarios, externos o internos, experimentándolos al máximo, como si estuvieran sucediendo en el presente, en lugar de simplemente hablar de ellos.

En estas representaciones se utilizan diversas técnicas dramáticas, guiadas por ciertos principios y reglas y destinada a:

-Darse cuenta de los propios pensamientos, sentimientos, motivaciones, conductas y relaciones.
-Mejorar la comprensión de las situaciones, los puntos de vista diferentes y de nuestra imagen o acción sobre ellas.
-Investigar y descubrir la posibilidad y la propia capacidad de nuevas y más funcionales opciones de conducta (nuevas respuestas).
- Ensayar, aprender o prepararse para actuar las conductas o respuestas que se encontraron más convenientes.

El psicodrama tiene elementos de grupo porque se desarrolla ante un público y su finalidad es provocar, no sólo la catarsis, sino además el encuentro. El encuentro borra las distancias entre los hombres aporta nuevas vivencias y enfoques sobre la relación y  permite adoptar nuevas actitudes y respuestas.

   El elemento que interviene en el proceso de encuentro es el factor TELE, que es:

- La mutua y clara visión del pasado, presente y futuro que se produce en la correspondiente relación recíproca.

- Un vínculo de percepción que nos permite entender los pensamientos y sentimientos de los demás y sentirnos más cerca de ellos (conexión).

- La correcta estimación intuitiva que una persona hace de lo real en otra.

Moreno decía que no es posible que nada nazca ni crezca sin espontaneidad. Y no se refiere a espontaneidad como hacer lo que uno quiere cuando quiere, sino más bien, hacer lo apropiado en el momento oportuno y esto de una manera novedosa, no limitándose a repetir pautas de comportamiento aprendidas y estereotipadas.

La finalidad general de las intervenciones psicodramáticas es la de poder lograr cambios, a través de la experiencia psicodramática, tanto individual como grupal, ya sea en los sentimientos, en la forma de pensar, como en las actitudes, en la conducta, en el estado de ánimo o en las expectativas personales, que mejoren la percepción de la propia salud psicosocial y el bienestar personal.

El concepto de espontaneidad nos lleva a la manera adulta de jugar la vida; no desde el deseo (como si fuéramos niños) ni desde la obligatoriedad o exigencia, sino desde la propia voluntad, desde la elección, desde el querer hacer y sentir, desde la libertad como persona adulta, feliz y emocionalmente sana.


Somos personas adultas, pero no debemos perder la ilusión, las ganas de jugar, de crear, de disfrutar de la vida.  

 


¿Empatizamos o que?


Llevo un tiempo queriendo escribir sobre este tema y no terminaba de arrancarme, hasta que apareció esta historia en mi camino, y me recordó que todos los días nos rodeamos de personas que padecen el mal de "yo lo se todo", "mi idea es la mejor" o "Ya se lo que tienes que hacer". Y es que, a diario nos encontramos con situaciones que se podrían resolver de una manera mucho más sencilla si pusiéramos un poquito de nuestra parte y adoptáramos una postura más cercana a la piel del otro, para entender el porqué que tanto buscamos. Y eso, dicen, es la empatía.

 La empatía sería la capacidad para ponerse en el lugar del otro, es decir, identificar y comprender el punto de vista del otro. Sin embargo, no sólo consiste en identificar y comprender al otro, sino que implica ir más allá. Marshall et al. (1995) han sugerido que “la empatía constituye un proceso planificado que implica el reconocimiento del estado emocional de otra persona, la percepción del mundo desde el punto de vista del otro, la reproducción del estado emocional del otro y, finalmente, realizar algún cambio conductual como respuesta al malestar percibido”.

Veamos un ejemplo más claro:

«La mujer llega a casa de la oficina, muy disgustada por una discusión con un compañero de trabajo. Su marido analiza el problema y en unos minutos ya tiene una propuesta para resolverlo. Pero su mujer, en vez de sentirse mejor o agradecida por el consejo, se siente peor. La razón es sencilla: él acaba de demostrarle que el problema puede resolverse fácilmente, pero no le ha dado ninguna indicación de que comprende lo triste, enfadada y frustrada que ella se siente. Lo que ella percibe es que su pareja piensa que ella no es demasiado hábil, o que hubiese sido capaz de resolver el problema por sí sola.
Pensemos en cómo se sentiría ella si en vez de recibir consejos instantáneos, su pareja le ofreciese un masaje en los hombros. Mientras le da el masaje, el marido simplemente escucha su problema y lo que siente ella a raíz de este problema. Ella podrá entonces perfilar alguna posible solución a su problema, y porque confía en la simpatía de su marido y se siente mejor después del masaje, puede que incluso le pida su opinión. Ahora es cuando él puede sugerir alguna solución que ella está dispuesta a tomar en cuenta. Ella ya no se sentirá minusvalorada, sino que el apoyo emocional de su pareja le dará fuerzas para enfrentarse a su problema de forma constructiva».

Pero ¡Qué difícil se nos hace esto! Pensamos que ser empáticos significa estar de acuerdo con el otro, pero estamos muy equivocados. Ser empático no implica dejar de lado nuestras propias convicciones y asumir las del otro. De hecho, se puede estar en completo desacuerdo con la otra persona sin por ello dejar de respetar su posición o sus motivaciones y defendiendo las propias.

A pesar de todo esto, mucha gente ha perdido su “guía emocional” y es incapaz de entender el sufrimiento o el dolor de los demás,  llevando a cabo verdaderas atrocidades, como las que se han visto y vivido a lo largo de la historia. Y ¿a que se han debido? ¿A caso todos los dictadores o los maltratadores de la historia perdieron sus neuronas espejo por el camino?

Gandhi decía que “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”.


Tratemos de entender a quien tenemos a nuestro lado y ponernos un poquito en su lugar, sin pensar qué querríamos nosotros, puesto que no somos los que estamos en esa situación. Dejemos de lado un poquito el egocentrismo y dejémonos guiar por lo realmente importante, que puede que nuestras ideas o percepciones sean las mejores, pero siempre serán las mejores bajo nuestro criterio, no necesariamente universal.

P.D.: El fragmento de texto ha sido recuperado del baúl de los recuerdos por mi buena amiga Oneida. Gracias!!!





Ejercicio para la mente


Desde hace mucho tiempo, es sabido que el ejercicio físico es bueno para la salud y para mejorar nuestra forma física, pero es ahora, en los últimos años, cuando se ha empezado a dar valor a este ejercicio como una nueva manera de mejorar también nuestra salud mental aunque con cierta cautela en dicha afirmación. Por ejemplo, en el Informe del Cirujano General sobre la  Actividad Física y la Salud ( PCPFS Research Digest, 1996) se dice que “la actividad física parece aliviar los síntomas de la depresión y la ansiedad y mejorar el estado de ánimo” y que “la actividad física regular puede reducir el riesgo de desarrollar depresión, aunque la investigación aún sigue siendo necesaria sobre este tema”.
            
           La situación sobre la relación entre el ejercicio físico y la depresión ha ido mejorando a lo largo de los años debido a la aparición de los meta – análisis, que permiten resumir los resultados de todos los estudios realizados, dándole empaque a las conclusiones científicas, ofreciendo una revisión completa sobre el tema con mayor brevedad, definiendo los pasos a seguir en una investigación similar y permitiendo al resto de investigadores poder replicar el estudio.

Durante la década de los ’90 ha habido varias revisiones de meta – análisis (Craft, 1997; Calfas & Taylor, 1994; Arte, 1997; Calfas & Taylor, 1994; Kugler et al., 1994; McDonald & Hodgdon, 1991; North, McCullagh, & Tran, 1990) y los resultados de las mismas muestran que el ejercicio está relacionado con la reducción significativa la depresión y además, que estos efectos comienzan desde el inicio de la realización del ejercicio y que persisten habiendo terminado este. En otros análisis, como el de North et al. (1990) se encontró que el ejercicio físico disminuyó más la depresión que cualquier técnica de relajación o que la participación en actividades gratificantes, aunque no mejor que la psicoterapia.

            Además, se ha demostrado que el ejercicio físico produce más efectos antidepresivos cuando:

-        El ejercicio físico se prolonga durante más de nueve semanas (Arte, 1997; North et al., 1990).
-       Cuando se realiza durante más tiempo, con mayor intensidad y durante un mayor número de días por semana (Craft, 1997).
      
Pero, ¿Qué relación existe entre el estado de ánimo y el ejercicio? Pues los investigadores comentan que el ejercicio físico aumenta  el nivel de serotonina en el cerebro, un neurotransmisor relacionado con el estado de ánimo, el apetito, la libido y el sueño. Además, se liberan endorfinas que están relacionadas con el placer y que pueden reducir la sensación de dolor y producir un estado de euforia.

El ejercicio sería el causante de un bienestar mental y una mejoría psicológica a todos los niveles, influyendo en la mejora de estados depresivos, de ansiedad, estrés, neurosis y otras muchas afecciones, resultando beneficioso psicológica y físicamente para ambos sexos y para todas las edades.

Así que ya sabéis, ¡¡¡a darle caña al deporte, que revitaliza cuerpo y mente!!!
                                           
                                                ¡¡¡ Buenos días !!!


El insomnio que nos vuelve locos...

Para muchos de nosotros, dormir formaría parte de uno de los placeres de la vida, pero no es así para todo el mundo. En una sociedad en la que casi todo lo que nos rodea nos quita el sueño, sufrir de insomnio no parece extraño.
  
A pesar de que el sueño es una necesidad fisiológica inherente al ser humano, no todos tenemos el mismo patrón de sueño. Así pues, para alguien puede ser suficiente dormir entre 5 y 6 horas al día mientras que para otra persona sería de vital necesidad dormir entre 8 y 9 horas para enfrentarse de manera funcional a la vida diaria.

Pero dormir no se regula unicamente por nuestro deseo de descansar, sino que existen muchas variables que pueden modular nuestro descanso. Lo que los psicólogos conocemos como "Higiene del sueño" son una serie de recomendaciones o hábitos saludables que deberíamos seguir o tener en cuenta cuando nos encontramos ante un caso de insomnio.

Os dejo a continuación alguna de las recomendaciones que pudieran serviros de ayuda para tener un sueño reparador:

-Tener una buena dieta va a repercutir notablemente en la calidad del sueño. Ingerir una comida abundante antes de irse a la cama puede interferir con el inicio del sueño y su mantención durante la noche, pero tampoco es aconsejable acostarse con el estómago vacío. Los últimos alimentos deberían ingerirse entre 2 y  3 horas antes de acostarse. Ingerir alimentos ricos en triptófano en la cena, como por ejemplo los lácteos, los cereales o los huevos, pueden inducir al sueño reparador.

-Es recomendable el ejercicio físico moderado pero nunca en las horas cercanas a acostarse. Se recomendaría hacer ejercicio o bien por la mañana o a primera hora de la tarde, puesto que el ejercicio físico intenso antes de la hora de irse a la cama puede provocar un efecto rebote.

-Algunas sustancias de uso común como son la cafeína, el tabaco o el alcohol afectan en mayor o menor medida a la calidad del sueño, por lo que se recomienda consumir con precaución.

-Un mal colchón puede desencadenar alteraciones del sueño por lo que se recomienda que no sea demasiado rígido, pero que sea firme y uniforme.

-También un exceso de luz, una temperatura excesiva o un nivel de ruido ambiental demasiado alto pueden alterar el sueño.

-No se debe utilizar la cama para otras actividades que no sean dormir o el acto sexual. Para leer, ver la televisión o comer, se debe utilizar otra estancia de la casa.

-Tampoco es recomendable la siesta, puesto que mientras más durmamos durante el día, más nos costará dormirnos por la noche. En caso de que no podamos evitar echar una cabezadita después de comer, hay que tratar que no supere los 30 minutos de sueño.

-Debemos mantener un horario regular tanto para acostarnos como para levantarnos, incluso los fines de semana, puesto que los ciclos del sueño se desajustan por las horas de más que pasamos en la cama.

-Si nos acostamos a dormir y pasados 15 - 20  minutos no hemos conseguido conciliar el sueño, es preferible que nos volvamos a levantar y hagamos alguna actividad distractora aburrida que nos induzca al sueño. Si nos volvemos a acostar y no conseguimos dormir, nos levantaremos y realizaremos el paso anterior tantas veces como sea necesario.

-Establecer una rutina antes de acostarnos también ayuda a avisar a nuestro cuerpo que nos vamos a dormir, por ejemplo, ponerse el pijama, lavarse los dientes, preparar la ropa para el día siguiente...

-Por último tratemos de dejar el estrés o los problemas lo más lejos posible de nuestro dormitorio puesto que meterse en la cama y darle vueltas a todas las cuestiones que tenemos en mente no nos ayudaran a conciliar el sueño.

Por si alguno de vosotros se quedara con la duda de si su problema de sueño pudiera ser importante o no, os dejo un enlace al Test del sueño (Escala de Epworth).


Espero que tengáis dulces sueños... :)

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